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Marcela RobertsCuraduría · Producción y Gestión · Acompañamiento

10 de noviembre de 2025

Maggie Atienza Larsson

Texto de sala de la exposición

Maggie Atienza Larsson

Las obras de Maggie Atienza reunidas en esta exposicion, nos introducen en un espacio ambiguo entre la fragilidad y la resistencia, y funcionan como pequeños santuarios del paso del tiempo. Objetos de la vida diaria de la artista —fragmentos de materiales diversos— se resignifican, transformándose en archivos afectivos que laten entre lo cotidiano y lo sagrado. Cada pieza funciona como una puerta hacia un recuerdo vívido, un sentimiento nunca compartido o una experiencia difusa del pasado.

Almarios y objetos nos proponen caer en un estado parecido a la vigilia de un sueño: ese espacio liminal donde la conciencia transita, invitando al espectador a descubrir en estas piezas, recuerdos o sensaciones propias que se suceden como en un relato.

Esa misma tensión entre lo real y lo inasible se despliega en sus pinturas de gran formato, portales luminosos, umbrales o códigos secretos de un cosmos misterioso. En ellas se anticipa la experiencia poshumana y el surgimiento de algoritmos –tan presentes hoy en nuestra cotidianidad– creando así un paisaje visionario, donde la materia, la energía y el futuro dialogan.

La sensibilidad de Maggie también se proyecta hacia la esfera relacional: mientras desarrollaba su trabajo individual, participó como curadora de proyectos como El espíritu de la colmena, 50 Mujeres sin cuento o Trans(F)horma, evidenciando su arte como un habitar colectivo, un acto ético de cuidado, memoria y reconocimiento de los otros. La creación era entendida allí no sólo como producción formal, sino como un modo de vivir la realidad sensible y compartirla en el ámbito expositivo, tal como propone Bachelard al reflexionar sobre la poesía del espacio y la imaginación: habitar no significa sólo ocupar, sino transformar y soñar los espacios que tocamos y atravesamos.

Alternando entre lo íntimo y lo colectivo, las obras de Maggie Atienza nos descubren un recorrido poético donde cada pieza puede ser un portal, un archivo o una caja de resonancia que amplifica los espacios y los sueños.

Incluso frente a la pérdida y la muerte; nos llama a sostener la potencia de lo humano en un universo donde las ideas de lo efímero y lo eterno se desdibujan.